Bush pierde a otro por el camino que culminará al finalizar su mandato como presidente norteamericano
Con la dimisión de Alberto González, el presidente Bush pierde otro de sus halcones. Y ya son varios, puesto que en el camino han quedado ya Donald Rumsfeld , Paul Wolfowitz , Andrew Card , Jim Towey, Kart Rove, y algún que otro más. Tal como va la incesante perdida de halcones de Bus, no sería tan extraño que Dick Cheney también caiga antes de hora. Es de imaginar que, al menos Laura Bush, esposa del presidente, no dimitirá como esposa, y aguantará hasta la finalización del mandato presidencial de Bush, hecho que se hará realidad para noviembre del 2008, momento en que se celebran las próximas elecciones presidenciales norteamericanas. A las cuales, no puede volverse a presentar el nefasto Bush.
El fiscal general del Estado, Alberto Gonzáles, ha presentado la dimisión en el día de hoy, según fuentes de la Administración citadas por el periódico The New York Times. Gonzáles, asesor jurídico de George Bush desde la época en la que era gobernador de Texas, se ha visto envuelto en la polémica destitución de varios fiscales, en el escándalo de las escuchas ilegales y en las acusaciones de tortura en Guantánamo y Abu Ghraib (Irak).
El fiscal general, un cargo equivalente al de ministro de Justicia en España, ha trasladado su decisión al presidente Bush por teléfono. Se prevé que el presidente invite a Gonzáles y su mujer a comer a su rancho para hacer oficial la dimisión.
En un comunicado al Departamento de Justicia de EE UU, Gonzáles ha agradecido al presidente George W. Bush su amistad y ha añadido que a pesar de sus propios problemas, considera que ha sido un gran privilegio dirigir el departamento. "He vivido el sueño americano. Incluso mi peor día como Fiscal General ha sido preferible que el mejor de mi padre", ha declarado Gonzáles.
Gonzáles, de 51 años, inició su colaboración con Bush en la década de los 90 cuando éste era gobernador del Estado de Texas. Durante la primera legislatura de la actual Administración, Gonzáles trabajó como abogado de la Casa Blanca. En febrero de 2005, el abogado se convirtió en el primer estadounidense de origen hispano en ocupar la fiscalía general.
La polémica no ha abandonado al fiscal general durante los dos años de mandato. Junto a la destitución de ocho fiscales, tema que también rodeó la reciente marcha del principal consejero de Bush, el también caido Karl Rove, Gonzáles ha sido señalado por los demócratas y ONG's de derechos humanos como autor del memorándum en favor de la tortura en Irak y Guantánamo.
En enero de 2002, Gonzáles llegó a decir que la Convención de Ginebra, que rige las leyes de la guerra y posguerra desde hace 50 años, estaba "obsoleta".
Recientemente, algunos legisladores demócratas acusaron al ya ex fiscal estadounidense de mentir en testimonios bajo juramento ante el Congreso sobre los programas de espionaje dentro de EE UU realizados por la Agencia de Seguridad Nacional.
Alberto Gonzales, es el primer hijo de inmigrantes latinoamericanos que ha llegado a Secretario de Justicia en Estados Unidos, puesto que ha ocupado desde su nombramiento en febrero de 2005 hasta su dimisión de hoy. Juez Asociado de la Corte Suprema de Texas entre 1999 y 2000 y Consejero de la Casa Blanca durante el primer gobierno de Bush (2001-2005), su fama como el hombre duro del presidente se remonta a su periodo como asesor de Bush cuando éste era gobernador de Texas: optó por la condena de muerte en todos los casos, a excepción de uno, que cayeron en sus manos y otorgó al estado sureño el récord de haber ejecutado más prisioneros durante su mandato que cualquier otro estado.
Sustituto del polémico John Ashcroft, la trayectoria de Gonzáles no ha estado exenta de controversia. Su contribución a la elaboración de "la política antiterrorista diseñada para proteger la seguridad de todos los norteamericanos", fue la clave para que Bush lo designara Fiscal General. En efecto, Gonzáles fue el artífice de la política aplicada a partir de los atentados del 11-S por la que se saltó las prohibiciones sobre la tortura contempladas en las leyes de EE UU y en la Convención de Ginebra debido a la "completa autoridad presidencial en la dirección de la guerra".
Alberto Gonzáles nació en San Antonio, Texas, en el seno de una familia de ascendencia mexicana. El segundo de ocho hermanos, su padre, obrero de la construcción, murió en 1982. Según confesaría el propio Gonzáles, tres de sus abuelos carecían de documentos de inmigración, por lo que habrían entrado en Estados Unidos de manera ilegal.
Licenciado con honores en la MacArthur High School de Houston, en 1973, comenzó Derecho mientras estaba en las Fuerza Aérea, y lo terminó en la Universidad de Harvard, donde se graduó como doctor en Jurisprudencia en 1982. Fue nombrado juez del Supremo de Tejas en 1999 por el entonces gobernador Bush, fruto de una estrecha colaboración de varios años entre ambos.
